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Como ya sabemos, el decoletaje es un proceso de fabricación de piezas mecanizadas mediante el arranque de virutas, es decir eliminando material de las barras cilíndricas.

Orígenes del decoletaje

Los orígenes del decoletaje se remontan tres siglos atrás, a principios del siglo XVIII, donde un joven procedente de una familia de relojeros, Claude Joseph Ballaloud, decide salir de su ciudad natal, San Sigismond para trasladarse a Nuremberg, donde perfeccionaría su arte.

Años más tarde, ya de regreso a su ciudad natal donde transmitirá todo su conocimiento adquirido a los agricultores y artesanos de la zona. Esta actividad le permite a los artesanos complementar sus salarios. A consecuencia de ello, el corte se empieza a convertir en un nuevo trabajo que se propaga rápidamente al Valle del Arve.

Generación a generación esta actividad se fue transmitiendo por la zona y los valle cercanos. De tal forma que la profesión se fue extendiendo de forma progresiva. La industria relojera va aumentando por todo el territorio francés, hasta llegado el momento en el que cuenta con 115 relojeros establecidos en dieciséis municipios.

Tras un incendio que devastó la ciudad de los Cluses y provocó que los relojeros perdieran sus infraestructuras. Con el objetivo de poder competir con los relojes suizos, el alcalde de la ciudad, Firmin Guy, en 1848, crea la Escuela Real de Relojería, una escuela especializada que se encargará de formar a los relojeros y al personal especializado en el decoletaje.

Inicialmente, el negocio era producir pequeñas piezas para relojes en Ginebra. Hoy en día el decoletaje permite la producción de importantes piezas para numerosas industrias.

A finales del siglo XIX, con la aparición de nuevos sectores de actividad, automóvil, electricidad, telefonía, nuevas perspectivas se abren en las empresas locales.

El crecimiento del sector del automóvil, junto a la aparición de la electrónica y los electrodomésticos en los años 70, constituye una oportunidad para la industria del decoletaje y así acceder a un periodo de abundancia. Entre los años 1970 y 1974 se multiplican por dos los beneficios de los industriales. Gracias a la calidad de la producción se forjan un  nombre internacional de la Alta Saboya en el campo del decoletaje y tratamiento industrial.

Evolución del decoletaje

En este evolución, es importante destacar el papel que jugó la Escuela Real de Relojería, así como las fábricas de decoletaje.

De esta manera, nacieron las técnicas de decoletaje, que han ido evolucionando hasta nuestros días.

Desde el siglo XIX hasta la actualidad, la industria del mecanizado ha experimentado tres etapas:

  • Tornos manuales: son pequeños tornos utilizados para la fabricación de piezas para relojería.
  • Tornos de barras: son iguales que los anteriores pero de mayor tamaño y se utiliza para diversas actividades.
  • Tornos de levas: tornos movidos por la fuerza del agua.
  • Tornos CNC: que se utilizan a través de un ordenador.

Del decoletaje a la mecatrónica

Entre 1925 y 1970 aproxidamente, fueron los años de gloria para los tornos de levas.

El periodo entre las dos guerra mundiales supuso una reconstrucción de la economía y la expansión de las comunicaciones, transporte y telefonía. Pues durante los 30 años de 1945 a 1975, el decoletaje conoció un auténtico éxito.

Aunque en 1965 aparecen por primeras vez las máquinas electromecánicas, un híbrido de sistemas mecánicos y electrónicos, no es hasta el año 1975 cuando aparecen las primeras máquinas de control numérico, que conforman los conocidas como talleres de mecanizados CNC.

Durante los años 1980-1990 se acentúa la europeización del decoletaje francés, que se abre nuevos mercados, en Gran Brataña, Alemania, Países Bajos, Italia y España mientras que da comienzo la penetración del decoletaje en Estados Unidos.

Esta nueva tecnología mediante programación, es el resultado del progreso de la motorización, electrónica e informática, la cual seguirá evolucionando hasta nuestros días.

Presente y futuro del decoletaje

El decoletaje tradicional se ha protegido frente a otros competidores procedentes del sureste asiático o de la India, que ya han adquirido parte del mercado. De dicha forma, es más habitual que las piezas dejen de fabricarse en metal y se confeccione en plástico. La aparición de las impresoras 3D nos permiten fabricar piezas añadiendo material a partir de un hilo fundido mientras que el decoletaje es lo opuesto, pues fabrica sus piezas retirando metal de una barra.