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Puede haber tantos tipos de mecanizados como industrias, y se van creando nuevas formas de mecanizados especiales. Desde el primer mecanizado hace cientos de siglos, en torno al 1568 cuando se mecanizaron pequeñas piezas para relojes, hasta la actualidad y con especialidades mecánicas tan innovadora como la aeronáutica.

Para la realización de piezas mecánicas que deben aguantar unas condiciones extremas fuera de nuestro planeta, se han creado diferentes mecanizados especiales para conseguir este rendimiento.

Desde nuestra empresa de mecanizados Barcelona, Grumeber, hemos dividido este artículo en 2 partes para su mejor comprensión. Esto es porque hay que explicar mínimamente cada técnica de mecanización y son explicaciones muy técnicas.

En este primer artículo hablaremos de técnicas más utilizadas o más reconocidas.

Corte por láser

El láser se consigue gracias a la utilización de espejos paralelos, se propaga una radiación magnética luminosa que mantiene la misma frecuencia. Si quieres controlar la densidad del laser se hace variando la frecuencia.

Por este motivo el láser es muy utilizado en diferentes ámbitos, entre ellos el de la mecanización. En este campo se utiliza por la gran precisión que otorga, convirtiéndolo en una buena técnica para soltar y sobre todo mecanizar.

Esta técnica se basa en generar un rayo láser de alta potencia que se dirige a la pieza base de la cual se quiere obtener la pieza mecanizada en cuestión. La energía producida tiene la suficiente fuerza para volatilizar el metal de una forma precisa.

Se realiza esta técnica para crear agujeros muy pequeños, siendo mucho más rápidos y con mejor acabado que utilizando el arranque de viruta. También se usa para soldar o para realizar el marcado en piezas.

En contadas ocasiones se utiliza para crear figuras erosionando el metal para llegar a la geometría y profundidad necesaria. Para figuras se utiliza poco esta técnica porque sale cara, por lo que las figuras en las que se realiza suelen ser pequeñas.

También se utiliza para los acabados, ya que deja unas superficies muy finas.

Corte por chorro de agua

Utilizando un flujo de agua a una altísima presión, de la pieza base se arranca material. En general, las máquinas que cortan con agua cuentan con:

  • Alimentación de agua en un circuito. Esta agua ha sido filtrada y tratada con anterioridad para que no deje manchas, desperfectos ni virus.
  • Bomba de pistones. Con diferentes etapas, a modo de palanca de cambios de un coche, puedes regular la presión del agua.
  • Por aquí es por donde pasa el agua, a modo de tubería.
  • Una mesa. Aquí es donde se coloca la pieza fijamente. Antes la pieza se movía en la mesa a base de unas guías que tenía, actualmente es el cabezal con la boquilla quien se mueve.

La boquilla es esencial, ya que es quien convierte el fluido en energía cinética expulsando el agua a más de 1000 metros por segundos. Por eso, la geometría que tiene la boquilla es esencial ya que depende de la concentración del chorro la calidad del corte.

La mayor ventaja es que con esta técnica no habrá efectos térmicos sobre la pieza. Esto es muy útil para materiales no tan resistentes como pueden ser la madera, plástico o alimentos. La mayor desventaja es la de ser un proceso realmente lento comparado con láser o plasma. La mayor dependencia del uso de esta técnica es la del material trabajado.

Corte por plasma

La utilización de materiales muy específicas para industrias como la aeroespacial, centrales nucleares… Provocó que se realizaran avances en maquinaria más potentes que los que había hasta el momento. Fue cuando se desarrolló el plasma y el láser. Que, aunque los dos crean un rayo concentrado, tienen diferentes características.

El plasma se consigue mediante una ionización del gas elegido y convirtiéndolo en conductor. Las máquinas de mecanización por plasma crean un arco eléctrico en el medio de un electrodo de Wolframio y la pieza a mecanizar.

Para conseguir esta ionización, hacen falta temperaturas mayores a 25.000 grados centígrados. Por eso, la boquilla debe estar refrigerada con un circuito ininterrumpido de agua o un fluido dedicado a este propósito.

La conclusión es que la ventaja principal es su gran versatilidad y el poco riesgo de deformar la pieza (comparando con medios mecánicos). También es una buena opción ya que se puede adaptar fácilmente a la producción en serio.

Y como extra, se puede utilizar esta técnica para la soldadura, gracias a las altísimas temperaturas del gas, de cualquier material y grosor. Además, se utiliza para metalizar superficies fundiendo alambre o polvos metálicos para cubrir la superficie metálico. Con esto, se alargará la vida útil de la pieza.

 

En la segunda parte de este artículo de mecanizados especiales, encontrarás mecanizaciones como el lapeado y el bruñido. De estos mecanizados se habla poco porque ni siquiera son para industrias específicas, son para materiales y formas en concreto.